sábado, 26 de enero de 2019



Debemos entender  que las emociones son violencia contra nuestra mente.  Las emociones son correctas en los niños, pero a partir de los once años, que es la edad  en la que empezamos a comprender las cosas complicadas de la vida, a ver la vida con realismo y no con sentimientos, debemos sujetar las emociones y darle un lugar alto y especial a todos nuestros sentimientos puros.

Lo primero que deberemos aprender es a hacer una diferenciación clara entre emociones y sentimientos.

Las emociones son una fuerza de poco tiempo de duración.  Los sentimientos son una parte más íntima, más profunda, que no corresponde tanto a las circunstancias, como a nuestra identidad.   Las emociones siempre serán más intensas que los sentimientos puros.  Al identificar sentimientos de igual intensidad que las emociones evidenciamos la violencia de los sentimientos impuros.  Las emociones deben estar sujetas a la inteligencia.  Los sentimientos deben estar bajo la protección del amor.

  Como segundo paso deberemos deshacernos de la costumbre de responder emocionalmente a las circunstancias, y desarrollar los músculos de nuestro corazón y mente, aprendiendo a manejar tanto nuestros sentimientos (guardarlos, expresarlos, manifestarlos, organizarlos, etc.) y nuestros pensamientos (pureza, desapego, no egoísmo, justicia, inteligencia, sabiduría, etc.).

                La sonrisa debe ser comprendida y controlada también.  Una persona que sonríe espon-táneamente es una persona que no ha comprendido la importancia de guardar sus sentimientos y su mente.  Puede sonreír emocionalmente, por alegría ante algo o alguien, o bien, estar desprotegida por la ignorancia y expresar sus sentimientos sin razonar ni considerar la situación en la que se encuentra.

                ¿Qué es la sonrisa?  Es una expresión de alegría, de apertura, de accesibilidad, de cercanía, de bienestar, de sentimientos positivos, de victoria, de éxito, de supremacía.  Puede ser lo uno o  lo otro.  Difícilmente se encontrarán todas estas expresiones en una sola sonrisa.

                ¿Qué hace de la sonrisa algo inadecuado?  El que la sonrisa no esté relacionada con ninguna de estas cualidades descritas la hace inadecuada.  La sonrisa no debe ser desequilibrio, falta de dominio propio, insensibilidad en cuanto a las circunstancias o sentimientos de otros, expresión de engaño, astucia, vileza, desprecio, soberbia, egoísmo satisfecho, perversidad, impiedad … la sonrisa es inadecuada cuando no coincide con nuestros sentimientos puros, honestos, amorosos, y nuestras circunstancias.

                Debemos hacer una diferenciación clara entre la sonrisa propia (cuando nos encontramos solos) y aquélla que le mostramos a otros.  No está bien tener una sonrisa propia frente a otros que no comprenden por qué estamos sonriendo.   Si nuestra sonrisa está dirigida a ellos, a sus acciones, palabras u otras cosas está bien sonreír aunque ellas no comprendan por qué sonreímos, pero si la sonrisa está ligada solamente a nuestros pensamientos o sentimientos ajenos a la persona con la que nos encontramos, debemos abstenernos de sonreír por respeto a la persona con la que nos encontramos.  

Solamente en relaciones estrechas, de cariño, aprecio, estima y amor, debemos sonreír frente a esas personas, aunque nuestra sonrisa no se relacione con ellas (al tener sentimientos ajenos a lo visible, evidente, y a ella(s)).

                Cuando estamos pasando por experiencias tristes y/o dolorosas, cuando estamos teniendo problemas y/o conflictos con nosotros mismos o con otros, cuando no estamos cómodos y/o de acuerdo con acciones de la persona a la que tenemos enfrente, cuando estamos atravesando situaciones adversas debemos evitar sonreír.  Solamente en circunstancias en las que tenemos amor para las personas con la cuales estamos relacionándonos, como en el caso de  nuestros hijos o cónyuges o seres queridos, podemos sonreír con la voluntad, con la mente o con los sentimientos, comprendiendo que los estamos dirigiendo hacia ellos, dejando aparte nuestros pensamientos o sentimientos en cuanto a las cosas que nos provocan malestar.

                La sonrisa como respuesta a cosas agradables es correcta, siempre que concuerde con la estabilidad de nuestros sentimientos o circunstancias.  Podemos sonreír al ver algo bello, al oir algo que nos trae buenos recuerdos, al sentir algo lindo (el viento, una brisa, el calor del Sol, un agradable sabor, etc.)  Cuánto sonreímos depende de nuestro temperamento, de nuestro carácter, de nuestra madurez, de nuestra individualidad, de nuestra identidad.  

Poniendo atención a nuestra sonrisa podemos evaluar cómo estamos en todo esto:  carácter, madurez, temperamento.  Habiendo evaluado dónde nos encontramos y habiendo decidido qué queremos, podemos sonreír controladamente.  El hecho de no controlar nuestra sonrisa define en qué etapa de crecimiento nos encontramos.  No debemos temer ni afanarnos por forzar nuestro crecimiento, tan sólo debemos tener conciencia del punto en el que nos encontramos para no estar en peligro.

                Es egoísta e inmaduro, incorrecto y destructivo, sonreír con dolor y hasta buscar risas y carcajadas para evitar afrontar una realidad cruda o difícil; de sufrimiento.  Esto es equivalente a embriagarse o drogarse.  Es buscar sensaciones, lejos de buscar fortaleza, apoyo, amor, ayuda, para resolver algo que necesita de madurez, seriedad, involucramiento y fidelidad.  Es una tentación, muchas veces, forzar la sensación de alegría para autosugestionarse y convencerse de que las cosas no son tan malas como realmente lo son, y postergar cualquier posible solución.  Las consecuencias naturalmente son muy lamentables.

                La risa puede ser señal de gran maldad.  El soberbio ríe cuando se ha salido con la suya.  Ríe porque disfruta el mal que ha sufrido otro.  

¡Qué tu risa sea sin vergüenza ni mala conciencia!  ¡Qué tu risa sea una expresión pura de alegría lícita y auténtica!  Nuestra risa debe ser el suave y natural fluir de una buena conciencia.  

Una persona fuerte puede estar muy bien a pesar de circunstancias desagradables en su vida, y la sonrisa puede significarle hasta ánimo para olvidar los sucesos pasajeros, y concentrarse en su identidad.  La sonrisa es una invitación para que las personas se acerquen y sientan la aceptación que hay en nosotros hacia ellas.  La sonrisa significa seguridad:  “Todo está bajo control.”;  “No hay nada de qué preocuparse.”;  “Estoy contigo, no temas.”;  “Te amo, no importa lo que pase, estaré a tu lado.”;  “Voy a encargarme de todo, no te aflijas.”;  “Sé que tú no puedes, pero lo haré por ti y para ti.  Descansa.”

La sonrisa, pues, no debe ser una señal de debilidad, sino una señal de accesibilidad.  Indica fuerza, bienestar, amabilidad.  Y una persona que sonríe, que no responde a estos rasgos es una persona desequilibrada, débil, que puede hacerse daño a sí misma, y puede hacerle daño a otros por estar alejada de la verdad.

No nos sintamos mal por no poder sonreír; sintámonos mal por sonreír sin tener la capacidad de darle el respaldo adecuado a esa sonrisa.  Sintámonos bien por poder ser honestos al no esconder nuestra realidad, y humildes para aceptar nuestras circunstancias.  Somos fieles al no pedir de las personas más de lo que sabemos que pueden dar; y no esperar que nos ayuden, no haciéndolas partícipes de nuestra tristeza o dolor.  Podemos adelantarnos y tener lista alguna explicación amable para que las personas no se sientan culpables o rechazadas por no hallar sonrisa en nuestros rostros.  Podemos ver con ternura y hacer una sonrisa sin mostrar los dientes, en señal de paz y conexión con personas no imponentes, insistentes, impertinentes, exigentes que sólo se acercan con inocencia y autenticidad.  Con aquéllas que no son comprensivas ni sensibles debemos ser fuertes y debemos evitar el contacto, e incluso ser radicales y hasta groseros, si se hace necesario, para dejar claro que no estamos disponibles.  En el caso del teléfono o el timbre debemos abstenernos de responder.

Y como todo en la vida, las cosas se van desarrollando naturalmente.  No forcemos, no evitemos.  Entonces podremos disfrutar grandemente sonreír con honestidad, alegría, fuerza, intensidad, transparencia, libertad y buena conciencia.

Debemos comprender que la sonrisa no es solamente una conexión externa con los demás.  La sonrisa es una expresión interna que muchas veces hace una conexión externa.  A esto se debe la extensión de este artículo.  Profundicemos nuestro entendimiento para ponerla a funcionar positivamente en nuestras vidas.  Y comprendamos que las personas con buena conciencia son las que tienen derecho a la risa y a las carcajadas.

                ¡Qué nuestra sonrisa sea una señal de verdad, de fuerza, de cercanía, de auténtica felicidad!


“Una actitud positiva quizá no resuelva todos nuestros problemas, pero molestará a tanta gente que habrá valido la pena el esfuerzo.”  Herm Albright


“No se puede reprimir una buena carcajada, 
         como tampoco se puede reprimir la marea.    
    Ambas son fuerzas de la naturaleza.”   
                                              William Rotsler


                 "La risa es el cepillo que limpia las telarañas de nuestro corazón."
Mort Walker



La Sonrisa

A veces tierna.
a veces dulce,
a veces fuerte.

Ma acercas, 
me abrazas,
me aceptas,
me enterneces.

 Me comprendes,
me animas,
me entusiasmas,
me aseguras.

Sé que no es sólo emoción;
hay algo más,
una dulce canción
que acaricia mi corazón.


 Siento que he volado,
y el cielo he tocado.
 Me siento consolado.
Mi camino he reencontrado.

El camino es al amor;
aunque a veces haya dolor,
siempre regresaré al amor
y disfrutaré cada color
con su propio calor.

Quiero aprender de ti
y compartir lo mejor de mí.

A veces tierna,
 a veces dulce,
a veces fuerte.

Sonrisa, como un rayo de Sol
que anula el frío y el dolor
con su dulce y fuerte calor.

Abrazo de Dios 
que no nos permite vivir confundidos,
e impide que andemos perdidos.


Canciones:
Nat cole King:  "Smile"
Tatiana:  "A plena luz"